De culpas y otras yerbas

9 sep

Me descubro en este nuevo rol en la vida como madre con “cierta” culpa.

A decir verdad, la culpa me persigue desde pequeña. Paso a explicar. Me han bautizado sin consultarme en la iglesia católica, bendicion que tiñe mi vida de la culpa del pecado original. Ha partir de allí “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”. Ojo, me considero creyente y no reniego de la religion. Yo creo que uno se acerca a la religión en el dolor, y a mí tener fé me ha salvado de pozos.

Pero volviendo al tema de la culpa, en mi adolescencia la culpa me persiguió desde la presión por el cuerpo perfecto. Comer con culpa es un hecho que hasta el dia de la fecha sostengo. Domingo de ravioles bolognesa, facturas con el mate, y pizza por la noche. Y el lunes,  a sostener la la jornada con 1 tomate!!! para lavar culpas (claro está).

Pero desde que nació Luchi he descubierto nuevas culpas, que no han hecho otra cosa de reafirmar mi tendencia a la vida culpógena.
Gracias a Dios safé de la culpa de parirla por cesárea, pero no safé de la culpa de no soportar el dolor de teta y optar por la mamadera. No safé de la culpa del puerperio, ese bajón post parto natural en muchas mujeres e incontrolable, me hacia sentir culpable de no disfrutar a mi bebé de 4 dias que vomitaba todo el tiempo y lloraba a los gritos vaya a saber uno por qué. Uf, super culpable.

Pero quiero dejar en claro que no ando por la vida castigandome con un látigo: no no, para nada. Puedo afirmar que a mis 31 años  de edad he optado por hacer la gran Moria y desdramatizar, mi amorrrr.
Pude entender que la maternidad, mi maternidad, se construye día a día, aprendiendo y aprehendiendo, incoporando nuevos saberes y tambien volcando los mios. Ahora entiendo que no hay modos correctos o incorrectos de ser mamá (aplicando el sentido común por supuesto).
Porque ser mamá de Luchita me ha permitido conocerme en otros aspectos, miles, en kilos y kilos de amor infinito que ni yo misma sabía que tenia,  bien guardaditos para dar.

Ser mama de Luchita me ha abierto un diálogo interior, sincero y profundo conmigo misma, gritandome a los cuatro vientos mis verdaderos sentimientos. Y por primera vez,  sin culpas.


(imagen: http://mujeressuperpoderosas.blogspot.com/)

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Una respuesta hacia “De culpas y otras yerbas”

  1. Lía 9 septiembre, 2010 a 23:13 #

    Jesús, María y José!!! el colegio de monjas nos ha machacado el cerebro…jajaja, me hiciste reír…basta de culpas!!!
    Tu única culpa aceptable es haber hecho esa belleza de hija que tenés!!! es injusto para el resto de las bebés…tanta hermosura desparramandose por la vida! Muero por verla caminar!! Besos!

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